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Este blog cierra las puertas... ¡pero sólo se muda!
NOS VAMOS A UN SITIO MÁS GRANDE Y MÁS BONITO:
¡¡¡¡aquí!!!!
¡¡¡ESPERO QUE OS GUSTE LA NUEVA CASA!!! |
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Vengo de estar con una amiga y una araña corre por mi pared. He bebido más de lo que debiera beber nadie y lo peor de todo es que si hubiera más alcohol en casa me lo enchufaría. Escucho a los Bunnymen y pronto me canso de ellos y vuelvo a la genialidad de Lichis y sus secuaces de La Cabra (¿cuánta gente habrá desechado a estos portentos sólo por haber grabado una canción con María Jiménez?). Me duele la cabeza. Hoy he descubierto que cuando estoy realmente a gusto aún tengo hoyuelos y que mi recien estrenada melena es mucho mejor que las estiradas pestañas de esa que me mira desde arriba. He visto a alguien que quiere ser yo y eso siempre agrada, por mucho que ese alguien ignore la verdad. He jugueteado. He mirado al pasado y a sus numerosas mentiras cara a cara y me he reído sin ira ni sarcasmo, sólo con liberación. Me he comparado y he sacado pecho. Eso está siempre bien, como ventear el aire mientras relames un helado de sabor a vainilla con el mismo cuidado con el que relamerías un clítoris medianamente querido sentado en lo alto del Torreon de Zuda mientras la Policía Nacional intenta desalojarte. Me duele la cabeza. He matado tres recuerdos ahogándolos en cerveza y destrozándolos con sexo fácil. He estado frente al mar en mente y corazón. El mundo me ha parecido menos extraño y más comprensible. He agujereado la baraja de un tiro y he sacado mi juego de dados con todo seises. He tocado la trompeta dentro de mi cabeza y he sido más listo que el hambre entregándole el alma al demonio, mis puños al profeta y la ropa a la recepcionista. No he visto ni un cielo de aluminio ni una línea roja desde mi nariz, pero los veo en el futuro cercano. No me rechinan los dientes mientras cuelgo del trapecio sobre una tela de araña. Sí: estoy borracho, con un blog delante y no tengo ganas de insultar a nadie.
Espero que la araña de la pared fuera real, porque no la he vuelto a ver.Hoy me siento:  drunk Hoy suena a: Echo & The Bunnymen - The Killing Moon
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El esperma que entra en el óvulo y se convierte en zigoto y resbala hasta el llanto del bofetón y de ahí salta al pecho y a la palabra, y pronto resbala hasta la muestra social de guardería, zigzaguea entre el odio y la decepción, asciende hasta el colegio, se golpea contra ese sexo opuesto al que va a volver muchas veces, brinca hasta el instituto, corretea entre el alcohol y la mescalina, renquea hasta la música y el orgasmo, esprinta hasta el trabajo, el éxito y la decepción, planea sobre la madurez y la responsabilidad, cae hacia la decrepitud, la cama, la familia olvidadiza y por fin se estrella contra la lápida del día de su muerte y se para. Y día tras día no ha hecho otra cosa que no sea moverse, sin pausa ni descanso, pues el descanso es el final. Si no el físico sí el espiritual. Y sigue corriendo.Hoy me siento:  indescribable Hoy suena a: Toquinho - Mais Que Nada
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Esto de no ser nada enamoradizo -dos veces en toda mi vida- significa que dejas pasar grandes ocasiones, pero siempre se ha dicho que los zumos variados son buen sustituto para la media naranja.
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El Papa por fin respondió y dijo "no", que nunca tomaba parte en conversaciones privadas. Qué decepción. Ya le hemos mandado un e-mail al Dalai Lama, a ver si el tibetano tiene mejor gusto.
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Últimamente me meto con Karoline porque escucha música siniestra con violines, sintetizadores, dos cuerdas de guitarra, letras sobre el suicidio y la desidia y voz femenina desangelada, de la de "mis papis me han prometido que me podré pintar la habitación de negro si saco notable en Lengua". Pero bueno, yo he vuelto a escuchar música latina clásica, como Rubén Blades, Toquinho o Vinicius de Moraes, música con cajón, maracas, trompetas y letras sobre injusticias sociales y mujeres de caderas esquivas... así que no sé si tengo derecho de reirme de su luna tras haber desempolvado mi sol.
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Ayer volví a ver "A través de los olivos" de Kiarostami. Lo sé: decir que te gusta el director iraní y ganarte el epíteto de "pomposo" son sinónimos, pero qué quereis que os diga. La historia de amor entre el joven iraní y la joven muda, los monólogos del enamorado y sobre todo esa escena final en el olivar... pues como que me da igual lo que me llamen si para evitarlo tengo que perderme esta joyita. A tomar viento.
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No soporto a Ralf Schumacher.Hoy me siento:  pirbip-bip-bip Hoy suena a: La Cabra Mecánica - El día de tu boda
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El Proyecto X desde hoy tiene sancion oficial de la Seguridad Social. No os podeis ni imaginar la paz interior que he sentido cuando me han dicho que el Proyecto X es ciertamente el único camino y que me apoyan completamente. He visto los primeros meses del año, en los que pensaba con desasosiego, súbitamente reivindicados. Lo bastante como para haberme dado la autoridad moral para destruir el último exabrupto del Doctor Maldades, para desarmarle física y psicológicamente y para dejarlo llorando con tres palabras. La expresión que usaba Diana para este tipo de entornos familiares resulta bastante apropiada: avispero. Sé que si hay un tema del que nunca haya hablado claro en este blog es del de mi familia, pero tampoco hay mucho que contar. Cualquier cosa mala que podais imaginar será cierta, en un modo o en otro, en un grado o en otro, pero cierta. En todas partes cuecen habas, sí, pero aquí se sirven con guarnición siete días a la semana. Aparentemente la situación se aproxima a su punto de ruptura y pronto podré tirar de la manta.
Y saldré adelante.Hoy me siento:  satisfied Hoy suena a: Stone Temple Pilots - Creep
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Mi paisaje interior contaminado mi cabeza llena de pájaros enjaulados las paredes de mi chabola aún guardan el recuerdo de aquella noche de invierno follando como perros Por si te acuerdas de mí te he apuntado en una barra de hielo mi dirección y mis mejores deseos:
(...Que te follen...) Desde entonces espío a las parejas en los coches solitario y llorón me masturbo toas las noches escribo canciones me pongo de caballo a ver si aunque sea después de muerto me hago millonario
Por si te acuerdas de mí te he apuntado en una barra de hielo mi dirección y mis mejores deseos:
¡Que te follen!
 Hoy me siento:  helpful Hoy suena a: La Cabra Mecánica - Que Te Follen
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En la esquina derecha, extrema derecha para ser exactos, con sotana negra, rosario a juego y tanga a cuadros... ¡loooos obispos españoleeees!
En la esquina izquierda, tambien llamada acera de enfrente por los listos, con miedo, escasos derechos y mil cosas en contra... ¡laaas parejas homosexualeeees!
Tras haber oído ayer por la teleuve las declaraciones de ese cochinillo sonrosado que debe ser algo así como el portavoz del Obispado me imaginé una pareja homosexual, gay para ser concretos, sentada en el sofá y viendo a ese infraser llamándoles "lacra social", "falsos matrimonios", "acto contra natura" y similares. Y me imaginé que por la mente de muchos debió pasar la idea de coger una lata de gasolina y un zippo y bajar a darles las gracias por sus servicios a la parroquia del barrio.
Es curioso. De lo poco que recuerdo de las clases de Religión es que Cristo predicaba paz y amor. Una burocracia que dice SÍ a la pena de muerte y NO al matrimonio entre personas que se aman... no sé... ¿serán satánicos? Ah, no: católicos. Pues entonces deberían cambiar las imágenes de las iglesias y en vez de a Cristo crucificado representarlo a cuatro patas y sodomizado por el Papa Godzilla II de Roma. Porque es lo que hacen a diario. Sí, sé que hay curas y monjas que se lo curran tanto en los ombligos del mundo como en los barrios marginales del primer mundo, conozco algunos, pero un ángel en el infierno no lo convierte en paraíso. No, señor.
¿Y es necesario que hable de ese obispado norteamericano que se ha declarado en quiebra por los gastos que ha tenido que afrontar pagando indemnizaciones a los niños que los curas se pasaban por la piedra? Que no me hablen de lacras sociales contra natura, por favor, que me caliento...Hoy me siento:  angry Hoy suena a: Def Con Dos - Trabajando Para Dios
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| » Biyew Performance y sus locas aventuras |
Llevo dos días sin afeitarme y ya me pica la barba. Hace un calor infernal y la última gamberrada realizada con mis ciberterroristas (consistente en enviarle un mail al Papa de Roma preguntándole si quiere formar parte de nuestro pequeño colectivo) ha implicado que ahora de paso tenga mucho sueño.
La empleada de la oficina de empleo me mira con lástima y me pregunta de nuevo si realmente quiero cambiar "tubero industrial" por "administrativo". Que sí, joder, que yo ya no pinto nada, que lo de la calderería fue una anécdota por mucho que a veces me lamente de haberlo dejado: conseguí sobrevivir sin que me partieran la cara e incluso hice algunos amigos y "hermanos" de entre la peor calaña de la sociedad, lo cual quiere decir que yo apuntaba alto. Cuando te invitan a putas y farla a las horas de haberte conocido es que algo de encanto tienes, nene, como bien puede atestiguar la desesperada de hace dos semanas. Si es que cuando quiero ser hipócrita y encantador se me da de vicio. Es una habilidad que he ganado a golpe de realizar pequeñas performances. Oh, no: para qué he pensado en eso... Ahora siento nostalgia...
Saco del bolsillo un caramelo chupado (es una frase hecha familiar) y me lo meto en la boca: estoy tentado de juguetear con él y hacerlo girar con la lengua, a ver si a la bruja se le alegra un poco el día. Pero no: me porto bien. Vuelvo a casa y siento un hormigueo en las manos mientras veo en mi cabeza las decenas de maneras en las que podría haber convertido esa oficina del INAEM en un escenario improvisado. Protagonista, guionista y director: yo.
En serio, tíos: echo de menos mis clásicos momentos performance. Las cositas que hago con mis ciberterros son parecidas, pero meros sucedáneos, al igual que el cibersexo no puede sustituir a un buen polvo. La última que realicé (consistente en hacerme pasar por disminuído mental y gritar el nombre de un amigo despistado a voz en grito y haciendo aspavientos en mitad de la calle para alborozo de viandantes y vergüenza de mi pobre colega) no me llenó, aunque dio para que el resto de amigos se rieran de la victima durante una semana (sorry, tío). Echo de menos las clásicas: tirar al suelo un despertador envuelto en papel de regalo gritando "¡bomba!" mientras paseaba con Diana, gritarle a las meapilas "¡arrepentiros, pecadoras!" durante las procesiones de Semana Santa (¿no salen para buscar penitencia?), pedir paleta para comer una tapa de sardinas en una taberna de mala muerte, subir por las escaleras mecánicas de bajada empujando a la gente y tirando de la mano de esa explosiva chica de Huesca de cuyo nombre ya ni me acuerdo, trepar a lo alto de monumentos para saludar a los viandantes y desearles un buen día, cantar con Sub canciones de Miliki y Fofito en las escaleras de la Escuela de Empresariales, quedarnos Tito y yo mirando por el escaparate de Llongueras sin parpadear y negando con la cabeza cada vez que el peluquero metía su tijera, entrar en cotillones disfrazados con monos de pintura y máscaras antigás exigiendo desalojo por fuga radioactiva (se comenta que Tito logró desalojar un bar de Donosti con una excusa similar), entrar en las verdulerías a ligar (decirle "¿vienes mucho por aquí'" a una chica que baja a comprar tomates es una experiencia irrepetible), decir "voy a besar en la boca a la próxima persona que entre por esa puerta", detener el tráfico de una avenida entera haciendo el espectáculo... Tito aprendió el vicio de las performances de la gente de La Cubana, y yo lo aprendí de él. Es un vicio sano y creativo, amigos y amigas, y tremendamente adictivo. Exige frialdad, imaginación, ganas de reirse, unas gotas de mala hostia y muchísima cara dura. Pura vida.
Aunque hace que tus amigos te tengan algo de miedo...
Jul. 19th, 2004 @ 05:55 pm
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| » 135º |
Has adelgazado mucho, ¿no?. Ya no comes productos no equilibrados, sigues sin fumar, haces abdominales todos los días. Y estás más pálido, de tanto salir por las noches. Y esa melena, que ya te llega hasta los hombros. Y la rayita metrosexual en mitad de la cabeza. Y esa voz irreconocible. Y esa mirada que de dolorida ha pasado a sexual. Y esas palabras dulces pero con pimienta. Y esa arrogancia, que finalmente has abrazado como forma de vida. Y esa colonia que hacía cuatro años que no usabas. Y esa ropa tan cool, tan lejos de tu cutrismo grunge. ¿Estás estudiando, apuntado en el INEM, buscando trabajo, saliendo todos los fines de semana, rechazando muchachas, buscando una media naranja de verdad, acudiendo al psicólogo para mitigar tus últimos dolores? ¿Hablas con la gente, te interesas por el fútbol, escuchas pop, consumes estupefacientes de manera esporádica, no discutes con casi nadie, no le das consejos a nadie? ¿Has comprendido finalmente que no eres lo peor, ni lo mejor, sino algo por el medio? ¿Y dices que por dentro eres esencialmente el mismo? ¿Cómo puede ser?
Te faltan 45º para ser otro: aprovéchalos.
Jul. 18th, 2004 @ 07:14 pm
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| » I-2: tocado |
Y es que no hay que confundir incentivos con objetivos. Objetivos tenemos todos aunque no lo creamos, incentivos sólo algunos. Incentivos para salir adelante y esas cosas. Yo antes tenía un incentivo con forma de preciosidad de ojos verdes que me incentivaba a comerme el mundo por razones abstractas como "que se sienta orgullosa" o "que tenga un punto de referencia estable". Evidentemente lo hice mal, pero eso ya es cosa del pasado, y hoy en día es lo de menos.
Ahora tengo un incentivo nuevo. Apareció en mi vida ayer, a pesar de haber estado allí desde hace un mes, y se convirtió en promesa. Distinto en forma al anterior, pero en el fondo idéntico. Y vuelvo a sentir el mismo hormigueo y la misma velocidad de pensamiento. Y vuelvo a tener algo que me empuje hacia mis objetivos. Viento en las velas, gasolina en el depósito, guindilla en el recto... llamadlo como lo llameis. Está aquí y esta vez, ocurra lo que ocurra, va a ser algo positivo...
Jul. 16th, 2004 @ 08:00 pm
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| » Time and again |
No soy un triunfador, ni mediano ni pequeño ni mucho menos grande. No puedo comprarte rosas ni hacerte los regalitos que querría ni invitarte a cenar junto a la rivera del río. No puedo pasarte a buscar en coche ni en moto ni tan siquiera en bicicleta. No tengo casa, no tengo television, y ni siquiera tengo un perro que me ladre cuando llego a la choza familiar. No tengo trabajo, estudios ni planes de futuro. No quiero estar ni en un despacho ni en un andamio ni tan siquiera sentado en una acera. No tengo futuro, y mi pasado es tan oscuro que es mejor que ni lo imagines.
Pero aún así sigo pudiendo llevarte en volandas hasta las nubes, hacerte reir durante horas, ponerte colorada como un tomate y dejarte sin respiración. Y es que tengo mucho presente.
Jul. 15th, 2004 @ 03:18 pm
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| » Cosas que espero recuperar en Agosto |
Una lista de buenos propósitos, comentada y editada por eso de la originalidad:
- El rumbo. [No es tan difícil; sé cual es perfectamente]
- El optimismo. [Nah, realmente nunca se ha ido]
- La iniciativa, el ardor de la lucha y las ganas de avanzar. [Ya va siendo hora de que deje de lamerme las heridas, ¿verdad?, que al final se me infectarán y todo]
- Toda la alegría que se ha ido derramando a lo largo del año. [Si se cumplen los tres puntos anteriores, este va rodado]
- Buenas costumbres como el resumen mensual o la ducha diaria (es coña). [Confesión: he dejado de hacer resúmenes porque saldrían todos negativos]
- Confianzas, respetos y todas esas cosas tan subjetivas. [Bueno, era por poner algo...]
- La línea (vivan los clásicos), [Lo sé, esto se hace en Abril, pero ver punto 3]
¡Gracias por leer! [Tut-tut-tuuut]
Jul. 14th, 2004 @ 08:11 pm
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| » Aún flipo con lo de "skatepunk" |
Mira hacia los garabatos en la pared.
...Satanecologistas
...Anarcosefarditas
...Bisexilluminati
...Sovietifalangistas
¿Quién quiere ideologías habiendo iconografías?
Jul. 13th, 2004 @ 06:55 pm
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| » Una de Perich |

Jul. 9th, 2004 @ 02:20 am
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| » Avituallamiento |
¿Será posible respirar cada vez más despacio, cada vez con más dejadez, con más abandono, hasta comenzar a desdibujarse y desaparecer en el aire convertido en nube? Olvidado por gente que realmente nunca te importó e inmortalizado sólo por aquellos cuyos dientes reventaste de un puñetazo. El aire nunca se cansa ni se siente inútil, ni utilizado, ni dominado, ni zarandeado, ni dejado como un juguete roto una, y otra, y otra, y otra vez. Ni decepciona, ni fracasa. Ni descubre de repente que sigue donde empezó.
That there, that's not me I go where I please I walk through walls I float down the Liffey
I'm not here This isn't happening I'm not here, I'm not here
In a little while I'll be gone The moment's already passed Yeah, it's gone
I'm not here This isn't happening I'm not here, I'm not here
Strobe lights and blown speakers Fireworks and hurricanes
I'm not here This isn't happening I'm not here, I'm not here .... ( Como decían sus rabinos, la escritura tiene poder. Y en escribir mi abandono me encuentro. Me sincero. Y levanto la cabeza, extiendo el cuello y salgo a la noche fría. A encontrarte. Y vuelvo a ser fuerte, porque no me queda más remedio y porque quiero. )
PD.: Sin escuchar la canción del día, esta entrada es media entrada.
Jul. 8th, 2004 @ 01:47 am
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| » Favores devueltos (7/7) |
MARTES
Recuerdo esa última media hora perfectamente, bañada en la luz anaranjada del atardecer. El bar de la calle de mi oficina estaba ese martes muy cambiado, aunque posiblemente tuviera que ver con el horario. Jamás había estado allí a esas horas, cuando todavía no se había convertido en pub y todavía no había dejado de ser bar. César me esperaba en la misma mesa de la vez anterior, con un brazo echado tras el respaldo, mirada indolente y una sonrisa triste que parecía fuera de lugar en él. Me senté en la mesa y pedí a la camarrera un botellín de cerveza. Mientras sus piernas desaparecían tras el mostrador miré fijamente a César. Quería contarle todo lo que había psado, explicarle mi alegría, agradecerle que se hubiera preocupado por un desconocido y sobre todo preguntarle por qué. Antes de preguntarle por qué me había citado allí él me espetó: - Me voy de la ciudad. Cerré la boca y mastique sus palabras un segundo. Cuando la abrí pregunté: - ¿Trabajo? César negó con la cabeza tristemente y apoyó la barbilla en las manos, entornando los ojos hacia el techo; por primera vez le veía dubitativo, incluso algo asustado. Me sentí intrigado. Hacía una semana que le conocía, y se había convertido en un amigo y mentor a una velocidad pasmosa. Tan pasmosa que era sólo esa misma velocidad lo que me había impedido cerrarme a él. Aunque posiblemente no habría servido de nada: él tenía las llaves y podría haber entrado en cualquier momento. César suspiró y dijo con voz algo temblorosa: - Ahora... ahora me tendrás que devolver el favor... Sabía que le debía mucho, que en muy poco tiempo había fragmentado mi jaula y me había dado esperanza, pero esa petición me sorpendía; me parecía fuera de lugar, fuera de carácter. Aún así, no podía decirle que no. No podía negarme. Asentí rápidamente: - Lo que quieras. César me enseñó de nuevo su sonrisa amarillenta y negó con la cabeza, diciendo con voz soñadora: - Entonces sé feliz... Su voz había temblado en la última sílaba, tal vez por llanto, tal vez por afonía. Mi amigo se levantó de la mesa y me extendió la mano. Todavía algo estupefacto se la apreté. Me miró fijamente. Tragué saliva. Sentí la desagradable sensacion del dejà vu por enésima vez. Y con el único susrro de voz que pude encontrar musité la frase que me había rondado por la cabeza desde el principio pero que nunca había articulado: - ¿Quién... quién eres? César se rio de nuevo, y una vez más la flecha impactó en mí. Pero esta vez supe dónde lo había oído, esta vez hubo reconocimiento. Abrí la boca, paralizado, frío, y observé cómo me daba la espalda y se alejaba mientras la venda caía de mis ojos.
Me ví dentro de un ovillo de metal y plástico, sobre un lecho de asfalto. Mi pesadilla volvía a repetirse, pero esta vez de manera impersonal, como viendo esa película. Y allí estaba ese timbre de voz, un timbre que correspondía no a una carcajada sino a un llanto de dolor. Y que provenía del coche que nos había alcanzado frontalmente.
Jamás supe nada sobre el conductor de ese coche, aparte de que viajaba solo y de que no había sufrido heridas de consideración. Creo que la familia de Elsa pensó en emprender acciones legales pero lo habían desestimado finalmente. Todo apuntaba a una terrible casualidad, a un terrible accidente. Yo me había aislado de todo y me había quedado mirando a mi ombligo.
Ví la verdadera secuela, o la inventé, no lo sé, pero resultaba coherente. Tras el accidente, César no había quedado mucho mejor que yo, al menos en lo que al espíritu se refiere. Él tambien había pagado por algo que no era su culpa. Y a pesar de sabelo, había visto cargada sobre su conciencia no sólo la muerte de una joven -de un ángel- sino la degeneración progresiva de un muchacho al que apenas conocía pero con el que se había obsesionado. Hasta el punto de haberle estado siguiendo durante años. Aprendiéndole. Encontrando fuerzas en el deseo de salvarle. transformándose en amestro sólo por la existencia de un alumno.
Un hermano que había visto que la única manera de salir de su jaula era ayudarme a salir de la mía. Que en mi libertad radicaba la suya. Que era una mera sombra mía y que sólo en la luz alcanzaría redención.
Salí de la abstracción cuando oí el tintineo de la puerta cerrándose. No me veía capaz de levantarme, correr tras él o gritar su nombre. Tampoco sabía qué decirle, ni qué sentir hacia él. Ni podía saber si había sido el egoismo o el altruismo lo que le había movido. Ni si le volvería a ver, o si en cambio se conformaría con haberme visto dar el primer paso. Jamás había sabido nada de él, ni jamás lo sabría. Justo lo que se espera de un espíritu guardian. Y así se fue, sin un estallido de humo sino con un Citröen ZX de tercera mano.
Y esa es la historia de cómo comencé a salir adelante. Y por todo esot os dije que yo era un hombre con suerte: porque no sólo conocí a mi ángel y a mi demonio de la guardia, sino que a uno de ellos tuve la posibilidad de devolverle el favor.
fin
Jul. 6th, 2004 @ 04:33 am
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| » Interludio: Un día |
Pikolin. Seiko. Herbal Essences, Timotei. Bimbo, Granini, Central Lechera Asturiana. Zara, Levi's, Adidas. Mercedes. Hewlett-Packard, Microsoft, Movistar, DHL. Pans & Company, Coca-Cola. Hewlett-Packard, Microsoft, Movistar, DHL. Mercedes. Heineken, Telefunken. Zanussi. Teka, Frudesa, Casa Tarradellas. Marcilla. Telefunken. Colgate. Pikolin. ¿Control? Pikolin...
Jul. 6th, 2004 @ 12:56 am
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| » Favores devueltos (6/7) |
LUNES
Sudor frío perlaba mi espalda. Mi respiración acelerada se iba calmando pero la inquietud seguía anidada dentro de mí. Empezamos desde cero, había dicho César. Y en un cero me encontraba, ciertamente, en el cero de detrás de su casa, un cero que más bien era un seis. Una vez aprendiste, dijo. Aprende de nuevo. Vacía tu mente. Eres de nuevo una cáscara vacía. Quieres saber. Su Citröen ZX era incómodo y feo, un trasto que a duras penas conseguía ponerse en marcha. Era lo que necesitaba. - ¿Qué hago ahora? Tabula rasa. - Primero mira que la palanca de cambios esté en punto muerto. Seguí las instrucciones de César con miedo, con mucho miedo. Con terror. Le miré y ví que sus manos reposaban plácidamente en su regazo. Miraba hacia el frente, hacia el descampado que terminaba en la Revuelta del Ebro.
Confiaba en mí.
- Contacto. El motor crepitó y volvió a la vida rugiendo. Sirenas. Asfalto. Sangre. Gritos. Humo. Coches arrugados. Mi propio mareo. La mirada vacía de Elsa. La voz de César. Tabula rasa. Tabula rasa... - Mira por el retrovisor. Intenté hacerlo siguiendo la voz de César y no mi instinto. El entrenamiento acaba manejándote si realizas las suficientes repeticiones de un mismo acto. En eso confían los ejércitos del mundo, en que despues de años disparando contra dianas inmóviles el entrenamiento te domine cuando llega el momento de disparar contra un chico de dieciocho años, cara asustada y uniforme equivocado. - El pie izquierdo en el embrague. Empújalo a fondo. Mi esfera. Ningún entrenamiento que me dominara. Mi voluntad. Un sentimiento de control, verdadero o falso, pero mío al fin y al cabo. Mi euforia. Lenta, creciendo, ascendiendo, desanudando el lazo de alrededor de mi escroto, acelerando mi diafragma, añadiendo mariposas a mi estómago, subiendo por el esternón, regando las ramas de los pulmones, irritando mi garganta, dilatando mis pupilas, erizando mi cabello. - Vale, vas muy bien. Pon la mano en la palanca de cambios. Mi mano asió el pomo de la palanca con seguridad. La solté, sorpendido de mí mismo, y despues la agarré de nuevo. - Mete primera. Va un poco dura, lo sé. Lo que hay es lo que hay, pensé. Ni bueno ni malo. No fue culpa mía. No fue culpa de nadie. No fue Dios. No fue el diablo... - El pie derecho en el acelerador, y vas soltando embrague. Tirón. Inercia. Pánico que no aparece. Agradecimiento. Cerré los ojos y sonreí. - Y andas.
Y volé.
* * *
El cementerio de Torrero es un lugar agradable entre semana. Lo digo en serio. Es apacible, está lleno de flores, de mármoles, de pájaros. Hay moras que crecen más sabrosas que en ningún otro sitio. Hay setos muy cuidados. Los visitantes apenas hablan. Hay auténtica paz. Sería un lugar perfecto para vivir si no fuera un camposanto.
La tumba de Elsa era sencilla. Un nombre, dos apellidos, un año, un guion, otro año, tres flores. Por primera vez en mi vida la miré. Mi familia política no había podido perdonarme que no hubiera acudido al funeral. Lo entendían, decían, entendían que estaba en tratamiento. Que haber matado a la persona que amas no se supera fácilmente. Pero no, no podían entenderlo. Me borraron, y desaparecí. Tambien lo quise así. Quise encerrarme dentro de mí, quise dejar mi dolor dentro. Mi psicólogo me dijo que siempre había recetado antidepresivos a las personas que pasaban por situaciones traumáticas similares hasta que su propio hermano murió de cáncer y descubrió que vivir en un limbo era no sólo irrespetuoso para su memoria, sino una cárcel a largo plazo. No le hice caso.
Lloré arrodillado ante la lápida. Por fin. Por primera vez. Mis piernas flaquearon. Mis lágrimas discurrieron entre las juntas de los baldosines del camino. No escapé de mi prision pero serré el primer barrote. De mi culpa, de mi odio hacia mí mismo. Iba a ser una camino muy largo hacia la luz. No me hacía ilusiones. Pero por fin me veía vivo, veía mi mundo a mi alrededor. Y sentía las fuerzas necesarias para cambiarlo hacia mejor. Por primera vez en toda mi vida...
* * *
Y al llegar a casa había un mensaje en mi contestador...
Concluirá...
Jul. 5th, 2004 @ 05:55 pm
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| » Interludio: Burbuja |
Está anocheciendo y las nubes y las estrellas comparten un cielo azul marino. Estoy sentado en el respaldo de un banco de la Plaza San Francisco, solo y a la espera. Hace algo de frío. Los coches y autobuses pasan por delante del campus. Un músico callejero toca el violín a lo lejos. Si ahora hablara, seguramente lo haría en francés.
Las parejas, variadas y diversas, pasan frente a mí, muchas de ellas agarradas de la mano con hastío. En el banco de al lado hay otra persona sola. Es una chica veinteañera, voluptuosa, de ojos grandes, labios finos, piel tostada y pelo color avellana. Lleva tacones altos y un traje de noche de color dorado, con una falda tan corta que apenas deja lugar a la imaginación y con la espalda al aire. Es espectacular, una belleza. Y está nerviosa. Llama insistentemente por el móvil, pulsa el botón de apagado y suspira. Se levanta, parece que se impacienta, pasea frente a mí. Le sonrío, no puedo evitarlo. Me devuelve la sonrisa y se aparta el pelo de la cara. La pequeña patadita al ego me mantendrá feliz un rato pero poco más, ya que una chica no se viste así si no espera ir a algún sitio con alguien -con alguien con suerte. La bautizo Burbuja, por razones obvias. La chica se sienta en la marquesina del autobús, frente a mí, y cruza las piernas. Puedo ver su espalda en toda su gloria mientras ella vuelve a llamar por teléfono, y evidentemente no aparto la vista. Alguien nuevo se acerca a ella. Piel oscura, chandal blanco, ojos fríos, sonrisa falsa. Mueve los labios. Ella le mira con ojos asombrados y niega con la cabeza.
El extraño mueve los labios con más insistencia. Tú sacudes la cabeza, esta vez indignada. Hago el gesto mental de comenzar a levantarme del banco. El hombre se rebusca en el bolsillo y se saca cuatro, tal vez cinco billetes de 10 euros. Los sacude frente a tu cara. Te los restriega. Tú abres los ojos horrorizada y te levantas. El hombre te mira sorprendido. Se guarda el dinero y se queda mirándote, sin entender por qué has salido corriendo. Y se va. Y me dejais de nuevo solo y de nuevo a la espera.
No pudiste salir de casa vestida de fiesta sin que alguien asumiera que eras una prostituta, Burbuja.
Jul. 4th, 2004 @ 01:56 am
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| » Interludio: Si yo te entiendo |
Si yo te entiendo, cariño. El placer de ser gacela carnívora, presa que apresa, que caza al cazador. Suena ruin, ya, pero tú y yo nos entendemos. El pobre chico que creía que tenía a medio mundo a sus pies, a todas las mujeres que quisiera, y de repente, zas, se encuentra con una sonrisa de medio lado como la tuya. Espera que seas algo para pasar el rato y cuando se da cuenta le has arrancado la piel y has desaparecido en la noche silbando y sin dirigirle una segunda mirada. No creo que se sienta utilizado ni que sea sólo que le vaya la marcha, no: le has ofrecido algo nuevo y se lo has quitado de los labios. No asume que puedas rechazarle. Y sé que pasas de él por completo. Pero yo te digo: dale una oportunidad. Tendrías que verle. Es un deshecho, el pobre. Una sombra de lo que fue. No sé, aunque sea sólo un ratito más. Que le has descubierto su lado sensible y eso siempre une. Y ahí lo tienes, como un alma en pena que ya ni sale por las noches.
Todo esto asumiendo, por supuesto, que no vayas a dejar de acostarte conmigo. En caso contrario, ¡que le jodan! Nunca me cayó bien. Tan chulito y mira, un media nena. Si ya se le veía. Hay que ver.
Jul. 1st, 2004 @ 07:58 pm
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